soñando a caminar


Todos los días el pequeño Santiago observa, desde la ventana de su casa, el caminar de los habitantes de su pueblo. Un caminar rápido  pero de pasos cortos, que llevan a sus dueños, desde sus casas a la fábrica.

Van con la cabeza fija en el suelo para no tropezar, pero sobretodo, para que ninguna distracción entorpezcan su marcha. Su rutina de camino a la fábrica era siempre igual, salían de casa, bajaban la cabeza y empezaban ese caminar de pasos cortos y rápidos hasta llegar a ella. Después y como un eslabón más de la maquinaria, se conectaban hasta que el turno siguiente los desconectaban. Salían de la fábrica cabizbajos de pasos cortos y de rápido caminar, se dirigían a sus casas hasta el día siguiente.

En casa dejaban de estar conectados a una máquina para conectarse a una pantalla de luz intensa que les hacía soñar con vidas prefabricadas.

Los domingos, día en que no se trabajaba, los que todavía se atrevían a salir al exterior de sus casas porque necesitaban cargarse con otro tipo de sueños prefabricados, se instalaban en restaurantes de comida rápida, discotecas o antiguos cines a punto de convertirse en casas de juegos de apuestas… y cuando esta falsa apariencia de normalidad cubrían sus necesidades, volvían a sus casas con lento caminar de pasos largos.

Y de vuelta con la rutina del lunes. Una rutina de pasos cortos y rápido caminar.

El pequeño Santiago, todavía no sabe caminar. Sus pasos los da su mama. Ella con él en brazos, camina con pasos cortos y lentos para no hacerle caer. Y su mama también sueña, sueña con aquella vida que vio en aquella pantalla de luz en la que poder vivir viajes maravillosos o donde vestir una vida prefabricada que finge ser como la mama de Santiago.

El papa de Santiago, de camino a casa, camina rápido de pasos cortos, cabizbajo para que nada interrumpa sus sueños de dar más pasos rápidos y así llegar a tocar un coche nuevo, una casa más elegante.

Santiago no sabe caminar, por eso no sueña dando pasos rápidos. Sueña con flores al viento. Sueña cabalgar a lomos de un gato. Sueña volar junto las mariposas. Y por eso sonríe mientras duerme.

Santiago no sueña dando pasos rápidos, por eso no sabe que sueñan sus papas, con los que sueña volando por las nubes entre gorriones, sueña con sus papas nadando con delfines.

Santiago, todavía no sabe caminar, pero su mama lo levanta agarrando sus manitas, y mientras su papa lo llama, empieza a soñar a caminar,  un rápido caminar de pasos cortos.

Josesraz


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